Manual de tarot
Introduccion/ Qué es el tarot
Es una mazo de 78 cartas, llamadas arcanos, que se emplea para la adivinación, la meditación o bien para el conocimiento de uno mismo. Estos 78 arcanos se dividen en lo que son los 22 Arcanos Mayores (también llamados triunfos) y los 56 Arcanos Menores. Éstos últimos, son similares a lo que sería una baraja de cartas común y se hallan divididos en cuatro palos, cada uno de ellos asociado a los cuatro elementos: BASTOS (elemento fuego), COPAS (elemento agua), ESPADAS (elemento aire) y OROS (elemento tierra). Cada palo está formado por 14 cartas que van numeradas del 1 al 10, además de las otras cuatro que corresponden a las figuras llamadas de la corte: paje, caballero, reina y rey.
Del Tarot, lo que más puede llamarnos la atención son los Arcanos Mayores, que nada tienen que ver con la típica baraja española. En cada una de las láminas podremos observar bien a personajes, o personajes en una situación concreta. Cada una de éstas láminas, puede ser interpretada de diferentes modos, ello dependerá básicamente de los elementos que hayan sido incluídos por el creador de dicha baraja. Tanto artistas como ocultistas han querido dar su propia visión y versión de lo que les trasmitía cada arcano, a veces con un deseo de mejorar la estética de la lámina en sí, otras, incluyendo elementos o mensajes ocultos según su filosofía, un claro ejemplo es el Tarot de Aleister Crowley o el de Edgard A. Waite. Lo cierto es, que será difícil interpretar cada uno de estos arcanos de igual modo en diferentes barajas, ya que en cada Tarot siempre acaba destacando más uno u otro elemento de los que lo componen y por ello es fácil que nos influencien en nuestra interpretación (puedes confirmar esto mismo en las ilustraciones que acompañamos). Es por ello, que es más que posible que al margen de una interpretación básica, exista otra accesoria o algunas que difieran ligeramente, pues ello depende del tarotista o persona que las interpreta, de su sensibilidad ante una baraja concreta.
El origen del Tarot es incierto, se desconoce cómo fue la primera baraja e incluso, hay quien dice que falta un arcano, así que, tal vez no sea tan malo e incorrecto no interpretar literalmente cada carta, sino utilizarla como una especie de código o mejor dicho, de decodificador (idea que escandalice, posiblemente, a algunas personas que se ciñen a lo que los textos dicen literalmente). La cuestión es "adivinar" a la persona, bien su situación o las que están por venir, creemos que ello es lo que debe prevalecer sobre todas las cosas. lo mismo que cada persona puede idear su propio sistema de lectura de cartas, también puede y debe experimentar con cada una de ellas y sus posibles significados. Y es que, las cartas no dejan de ser un "medio" la mayoría de las veces, como lo puede ser un péndulo o una bola de cristal para conectar con nosotros mismos o el consultante, no basta con ser un "mecánico" del Tarot e interpretar literalmente, hay que agregar intuición, sensibilidad y cómo no, mucha paz interior. Los rituales o invocaciones de antes, durante o después de la tirada son también elección del tarotista.
